Y en tus labios
Mi mano sujetaba tu aliento
mientras respirabas abandonada,
suave,
como el calor que despedíamos.
Te volví a besar despacio,
templado,
donde funde la pasión,
y, lentamente, apareció en tus labios,
en un amanecer como de miel,
mi quiéreme.
La vergüenza nacional
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Carlos Enrique Bayo Falcón
*El rey golfo*Akal. Madrid, 2026.
Muchos años de investigación sobre la inverosímil historia del anterior
jefe del Estado e...
Hace 3 días
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