La colina de las mimosas
Gotea el silencio.
En la ligera oscuridad de nuevo caen torres
y pensamientos levantados entre la atmósfera de los cipreses.
La luz dibuja susurros de agua y aire,
un rumor de piedras empuja a meditar,
sintiendo cómo se desliza la seda por el rostro,
delicada,
sobre los párpados cerrados
hasta abandonar los labios.
Así se desvanecen los sueños,
y así regresan, por la ladera
entre las mimosas floridas,
a buscar un encuentro
con el ansia de tenerlos,
y la mano a los ojos
que, soñando, creen ver
subir la claridad, que trae enredados
en el viento, ¿porqué no?, deseos,
castillos temblorosos,
tiernas mañanas a tu lado.
viernes, 4 de enero de 2008
La colina de las mimosas
Publicado por
Jose Javier Gonzalez
en
15:30
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